Cada función que te protege no cuesta nada y nunca lo hará. Así funciona exactamente.
Creas un @nombre privado en tu dispositivo. Esa es la única identidad que Ninja conoce: nunca ligada a un teléfono, un buzón, ni a quien realmente eres. Nada que filtrar, porque nada se recopiló.
Cada mensaje se cifra antes de salir de tu dispositivo y viaja directo a quien lo lee. No hay bandeja central que guarde tus palabras, ni registros que alguien pueda verse obligado a entregar.
Tu identidad se construye sobre un esquema poscuántico híbrido, así que los mensajes siguen sellados incluso ante las computadoras cuánticas que se construyen hoy. Privacidad que no caduca cuando cambia el hardware.
Las claves efímeras y el secreto hacia adelante te dejan cambiar tu nombre, borrar un hilo y no dejar registro permanente. Tu presencia es una decisión que tomas cada vez, no una entrada fija en la base de datos de alguien.
La privacidad es el producto, no el extra. Nunca pagarás por ser privado en Ninja.